¡Haz que tu bandeja de entrada sea más feliz!

Suscríbete Sin Miedo

Thank you for subscribing to the newsletter.

Oops. Something went wrong. Please try again later.

Validación constante, señal de inseguridad estratégica

Buscar likes y consenso delata inseguridad estratégica

La industria ha convertido la validación en religión y la duda en proceso. Likes, pretests, aprobaciones y métricas prometen certeza, pero terminan construyendo un teatro de seguridad donde el riesgo se administra como si fuera una crisis y la convicción se terceriza a una pantalla. Si el marketing es, ante todo, una postura cultural dentro de las organizaciones, la fiebre por el “OK” permanente es menos un método de calidad y más una confesión: no sabemos decidir sin pedir permiso.

Validación constante: inseguridad estratégica

La validación es útil cuando calibra; es tóxica cuando sustituye criterio. El problema no es medir, sino convertir cada microdecisión en un referéndum que neutraliza cualquier intención distintiva. El “muéstrame la data” se volvió un conjuro para postergar elegir: se A/B testea lo obvio, se confunde ruido con señal y se redefine éxito para que entre en el dashboard. Cuando todo tiene que gustar a todos, la marca aprende a hablar en pasivo.

Esa dependencia revela algo incómodo sobre cómo toman decisiones muchas marcas y agencias: más que diseñar futuros, administran miedos. El consenso funciona como póliza de seguro reputacional: si todos aprobaron, nadie es responsable. Se celebra la evidencia no porque oriente, sino porque exime. La conversación se desplaza de “¿esto avanza nuestra estrategia?” a “¿quién lo firmó?”. El resultado es un liderazgo que delega su juicio en plantillas, y una cultura que confunde respaldo con dirección.

Las consecuencias son visibles en el mercado: campañas que parecen hechas por el mismo algoritmo, propuestas que llegan tarde por exceso de rondas, identidades que se licúan hasta volverse intercambiables. La validación constante no elimina el riesgo, sólo lo redistribuye: se paga en tiempo, en diferenciación y en relevancia. Y lo más grave, erosiona el músculo central del marketing entendido como postura cultural: decidir en incertidumbre con una intención clara. Validar debería ser freno de mano en bajada, no permiso para encender el motor.

Del like al norte: decidir sin pedir permiso

Sustituir el “like” por un “norte” implica definir no sólo una meta, sino un carácter. Un norte ordena: esto sí, esto no, esto todavía no. Cuando una organización tiene convicciones expresadas en criterios simples y vivos, la velocidad aparece como consecuencia. La valentía no es ausencia de miedo, es presencia de dirección. Sin norte, todo es testeable; con norte, lo medible acompaña, no manda.

En la práctica, decidir sin pedir permiso no significa improvisar, sino diseñar condiciones para aprender rápido. Hipótesis claras, apuestas acotadas, exposición real al mercado y ciclos cortos de ajuste. Medir para entender, no para absolver. Prototipos que salen antes, métricas que escuchan después, conversaciones que priorizan impacto sobre estética interna. La pregunta deja de ser “¿a cuántos les gustó?” para convertirse en “¿a quién movió y hacia dónde?”.

Para las agencias que rehúyen el discurso dominante, el cambio es de rol: de ejecutoras que acumulan validaciones a socias que construyen convicción. Menos decks para ganar consenso, más marcos para sostener decisiones. Contrato emocional claro: vamos a incomodar para diferenciar, vamos a documentar por qué y cómo, y vamos a rendir cuentas por el aprendizaje, no por la ausencia de errores. Una prueba simple: ¿haríamos esto si nadie pudiera ver el dashboard? Si la respuesta es no, estamos haciendo comunicación para la planilla, no para la cultura.

La validación constante no es estrategia; es un síntoma de que falta criterio, lenguaje común y coraje operativo. Recuperar el marketing como postura cultural exige volver a elegir: establecer un norte, decidir con intención, exponer la idea al mundo y aprender sin pedir permiso. Los likes son un subproducto; el rumbo es la causa. Menos aprobación, más dirección.

fucketing

fucketing

Mantente al día

Lee antes que el resto

Thank you for subscribing to the newsletter.

Oops. Something went wrong. Please try again later.

Lo que dicen

Di algo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *